viernes, 23 de abril de 2010

impropiedades léxicas

Impropiedades léxicas
Mié, 31/03/2010 - 11:54 — Mª Ángeles Sastre No es infrecuente que en nuestro discurso se deslicen algunas palabras con significados o matices significativos que nos les corresponden o no les son propios. A este tipo de errores se les conoce como imprecisiones o impropiedades léxicas.
Los porqués apuntan tanto al desconocimiento del significado exacto de la palabra (algo que muy fácilmente puede ser subsanado si se consultan los diccionarios) como a la tendencia a estirar las palabras, a inflar innecesariamente el discurso con términos más rimbombantes, ostentosos, grandilocuentes o llamativos; e incluso a la semejanza formal, fónica o etimológica entre palabras.
Esta semana nos ocupamos del verbo ‘acarrear’. Entre los primeros significados del término los diccionarios registran el de ‘transportar algo en carro’ y, por extensión, ‘transportar mercancías o una carga de un lugar a otro’. Es sinónimo de ‘carrear’, de ‘carricar’ –ambos registrados en el diccionario académico con las marcas de desusado y anticuado, respectivamente– y de ‘carrejar’ –que no aparece registrado en la última edición del diccionario de la RAE–.
Otro significado de ‘acarrear’ es el de ocasionar o producir un efecto desgraciado o desafortunado, es decir, tener como resultado o consecuencia directa los efectos que se indican. Funcionan como sinónimos ‘ocasionar’, ‘producir’, ‘traer consigo’, ‘provocar’, ‘causar’, ‘conllevar’, etcétera.
De acuerdo con el contenido de esta definición, el complemento de ‘acarrear’ necesariamente tiene que aludir a algo que se sienta como negativo o desafortunado o como una lacra social: Las imprevisiones pueden acarrear disgustos; La caza acarrea peligros; Dejar las cosas para última hora suele acarrear desorganización; Los monopolios reducen la competitividad y acarrean perjuicios para los usuarios; Se estima que las ratas acarrean más de setenta enfermedades y son responsables de la transmisión de varias infecciones a los humanos; Buena parte de los adultos que se exponen al sol están bien informados de los peligros que acarrean los rayos ultravioleta; Las guerras permanentes acarreaban hambruna, prostitución y mendicidad; Es una prioridad minimizar los males que acarrean los imperativos de la política exterior.
En consecuencia, puesto que algo solamente puede acarrear algo sentido como negativo, es impropio un complemento cuyo contenido se sienta como neutro o como positivo. Por tanto, resulta inapropiado desde el punto de vista léxico que algo pueda acarrear algo que no sea negativo, como en los casos que a continuación vamos a exponer.
En el enunciado ‘Las campañas electorales acarrean una intensificación aguda de la actividad física e intelectual de los líderes políticos’, la ‘intensificación aguda de la actividad física e intelectual’, que sepamos, no es algo malo ni negativo, sino más bien todo lo contrario y algo esperable y propio de una campaña electoral. Por tanto, el uso del verbo acarrear en este enunciado constituye una impropiedad léxica. Habría que decir entonces que Las campañas electorales traen consigo / ocasionan / producen / causan una intensificación aguda e intelectual de los líderes políticos. Lo que es muy posible que acarreen estas campañas es decaimiento, cansancio o agotamiento. Y como estos son efectos que se sienten como negativos, sí que es pertinente (y correcto) en estos casos utilizar el verbo acarrear.
Lo mismo ocurre con este otro par de enunciados: ‘Las palabras latinas o griegas acarrean tanto prestigio que, al pasar al español corriente, trastrocan su significado hasta decir lo contrario’; y ‘Las palabras no son inocentes. Existen, nacen, viven y mueren, y durante su existencia acarrean un contenido variable y distinto’. Como pueden apreciar, ni el prestigio en el primer caso (algo positivo), ni el contenido en el segundo (algo neutro) son apropiados como complementos del verbo acarrear. Son, pues, un caso más de impropiedad léxica.
Como complementos de ‘acarrear’ pueden funcionar problemas, riesgos, perjuicios, pérdidas millonarias, peligros, molestias, inseguridad, conflictos, obstáculos, costes, errores, daños irreparables, consecuencias dramáticas (nefastas o graves), penas, complicaciones, males, fatalidades, enfermedades, epidemias, tropiezos, remordimientos, apuros, infortunios, lágrimas, monotonía y soledad, remordimientos, etcétera.

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